lunes, 18 de mayo de 2015

Un libro fascinante


¿Les ha pasado que han visto una película o escuchado una historia que les contaron siendo niños que les tuvo completamente embelesados aunque no entendieran ni la mitad de lo que les estaba pasando a los personajes? Pues esa es la sensación que he tenido al leer The Vital Question. Why is Life the way it is de Nick Lane. Me habré enterado, probablemente, de una cuarta parte de lo que narra este bioquímico británico. Pero no he podido soltar el libro hasta terminarlo. El mérito es, naturalmente, del narrador.

Es verdad que la historia que cuenta es fascinante: trata de explicar cómo es posible que estemos hoy sobre la tierra a partir de las leyes de la física y los elementos químicos disponibles en nuestro planeta cuando se formó hace unos cuatro mil quinientos millones de años. Es el reduccionismo científico: de la Física a la Química y de la Química a la Biología. Al parecer, todo empezó en las profundidades de los océanos en unas chimeneas o sistemas de ventilación hidrotermales sobre cuya composición química actuaron las leyes de la termodinámica y se produjeron reacciones químicas entre sus componentes. Un gradiente de protones, un pH determinado y unos poros pequeñísimos que hicieron de membrana y permitieron la quimiósmosis (o sea, todo era cuestión de energía) hicieron el resto. En la segunda parte, nos desvela cómo surgió la primera célula eucariota y qué probabilidades hay de que exista vida en otros planetas. Se lo aseguro. Mejor que muchas películas de suspense. Lo de la mitocondria es una pasada.


Pero el mérito es del narrador (comparen con esta noticia a ver si entienden algo) porque, además de explicar cuestiones muy complejas de forma sencilla, viene a decirte que no te preocupes si no lo entiendes todo. Cada poco te hace un resumen y te plantea en términos intuitivos las ideas fundamentales de la teoría que expone.

No pude dejar de pensar que un libro semejante sería perfecto para organizar, en torno a él, un curso de física, química y biología para alumnos de secundaria o primero de bachiller. Si alguien es capaz de entender, con la simple lectura, todas las cosas que cuenta Lane, yo lo consideraría una persona versada en Ciencias al nivel que nuestros intelectuales exigen a cualquiera respecto de las Humanidades. El curso podría organizarse en torno a cada uno de los capítulos y proporcionaría una formación básica en física, química y biología de la célula cuando menos. Y los alumnos habrían aprobado si, terminado el curso, son capaces de contarle a su abuela cómo surgió la vida y por qué es un milagro que estemos sobre la faz de la tierra. O sea, si pudieran leer el libro como quien lee una novela de Pérez Reverte.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me espero a que hagan la película

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